Las últimas noticias sobre la intención de la Comunidad de Madrid de liberalizar los horarios comerciales no ha hecho más que reavivar la polémica entre distribuidores, instituciones,sindicatos y asociaciones. Como siempre que se abre este debate surgen posturas encontradas, posturas que muchas veces no valoran la realidad del mercado, la situación del comercio y las autenticas necesidades del consumidor.
Nadie duda que las medidas liberizadoras del horario comercial muy lejos de destruir empleo lo crean, amen de otros beneficios, como creación de riqueza y contribución a una dinamización de la economía que tanto nos preocupa.
Por otro lado no podemos olvidarnos de la principal razón de toda empresa: el cliente En pleno siglo XXI y en una sociedad más global surgen nuevas necesidades y nuevos hábitos de consumo a los que el comercio no puede dar la espalda. Desatender las nuevas necesidades de los consumidores es negarse a ver la realidad y lo más preocupante hipotecar el futuro.
Atender esas necesidades implica mirar más allá de los horarios y esto implica una reflexión más profunda. Una reflexión sobre la modernización y puesta al día en la gestión de cada establecimiento. Esto no tiene nada que ver con el tamaño del establecimiento, es más una cuestión de sensibilidad y cultura empresarial. A la vista de muchas encuestas muchos de los grandes grupos deberían comprender a estas alturas que no se puede competir sólo con precio.
Quien este libre de culpa que tire la primera piedra.
Las instituciones deben de crear los mecanismos de ayuda que favorezcan la competitividad en el pequeño comercio. Ayudas que faciliten la vida y no la compliquen más en un laberinto de tramites. Poniendo al frente de estas instituciones gente que sepa de que va esta historia. En una tertulia de televisión, un sesudo participante daba por sentado que todas las empresas realizaban estudios de mercado, planes de marketing para adecuar su surtido a estas necesidades. Igualmente, afirmaba que la atención al cliente era un elemento decisivo y que todo el mundo así lo entendía y actuaba en consecuencia. Seguramente vivía en otro país, jamás realiza compras o no estaba al tanto de los comentarios de su esposa que seguramente será la encargada de realizar estas tareas.
Como siempre tocar de oído se esta convirtiendo en práctica habitual en las tertulias y lo que es más grave en las empresas e instituciones.
Frente a esto, más gestión, más estudio y más escucha al consumidor.
Casi el 75% de los consumidores aboga por el restablecimiento de la libertad de horarios comerciales en España, según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en la que un porcentaje similar, concretamente un 75,9%, considera necesario extender la libertad comercial a otras actividades.
Curiosamente las autonomías con más paro y perdida de riqueza se oponen a estas medidas:
El mayor rechazo a esta medida se registra en Asturias donde el 32,4% de los encuestados son contrarios a la liberalización comercial, aunque siguen siendo mayoría (67,6%) los que la quieren. “
Vivir para ver |
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